{"id":7947,"date":"2026-08-08T06:00:00","date_gmt":"2026-08-08T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/rectoria.\/?p=7947"},"modified":"2026-08-08T07:48:21","modified_gmt":"2026-08-08T12:48:21","slug":"la-inteligencia-artificial-y-la-movilizacion-de-un-pensamiento-lucido-y-sensible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/rectoria.\/la-inteligencia-artificial-y-la-movilizacion-de-un-pensamiento-lucido-y-sensible\/","title":{"rendered":"La inteligencia artificial y la movilizaci\u00f3n de un pensamiento l\u00facido y sensible"},"content":{"rendered":"
\u201cLa educaci\u00f3n no cambia el mundo: La irrupci\u00f3n de la inteligencia artificial -IA- en las universidades no puede leerse \u00fanicamente como la llegada de una nueva herramienta. Estamos ante una transformaci\u00f3n que interpela el sentido de la educaci\u00f3n superior, el lugar de la universidad p\u00fablica y las formas mediante las cuales se produce, circula y democratiza el conocimiento. Por ello, antes de preguntarnos c\u00f3mo incorporar la inteligencia artificial en las aulas, debemos preguntarnos al servicio de qui\u00e9n est\u00e1, qu\u00e9 intereses la orientan y qu\u00e9 proyecto de sociedad contribuye a construir.<\/p>\n\n\n\n La IA se desarrolla en un modelo de tecnocapitalismo que concentra datos, algoritmos, infraestructura y capacidad computacional en unas pocas corporaciones globales. Esa concentraci\u00f3n no es neutral, tras cada plataforma existen decisiones econ\u00f3micas, culturales y pol\u00edticas que pueden profundizar dependencias, debilitar autonom\u00edas y convertir el conocimiento producido por las comunidades universitarias en un recurso de apropiaci\u00f3n privada.<\/p>\n\n\n\n La discusi\u00f3n, entonces, no consiste en estar a favor o en contra de la tecnolog\u00eda. Otra perspectiva del debate es si las universidades ser\u00e1n consumidoras pasivas de soluciones dise\u00f1adas bajo la l\u00f3gica del mercado o si asumir\u00e1n un papel activo en la construcci\u00f3n de alternativas abiertas, democr\u00e1ticas y orientadas por el bien com\u00fan del conocimiento y la biosfera. Para las universidades y ahora para el Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda, esta es una responsabilidad \u00e9tica, acad\u00e9mica y pol\u00edtica ineludible.<\/p>\n\n\n\n La educaci\u00f3n es un derecho fundamental y un bien com\u00fan. En consecuencia, la incorporaci\u00f3n de la IA no puede convertirse en otro camino para mercantilizar la ense\u00f1anza, privatizar el saber o ampliar las desigualdades entre instituciones, territorios y comunidades. Cuando el acceso a las herramientas y a la capacidad de procesamiento depende de los recursos econ\u00f3micos, la promesa de innovaci\u00f3n termina reproduciendo las brechas que afirma resolver.<\/p>\n\n\n\n Debemos formular preguntas inc\u00f3modas. \u00bfQui\u00e9n controla los datos que generamos? \u00bfDesde d\u00f3nde se dise\u00f1an los algoritmos? \u00bfQu\u00e9 sesgos reproducen? \u00bfQui\u00e9n obtiene beneficios del conocimiento producido con recursos p\u00fablicos? \u00bfC\u00f3mo protegemos la privacidad, la creaci\u00f3n intelectual y la autonom\u00eda universitaria? \u00bfTienen derechos los algoritmos? Estas preguntas nos conducen a reconocer nuevos derechos: soberan\u00eda tecnol\u00f3gica, transparencia algor\u00edtmica, titularidad colectiva de los datos y protecci\u00f3n del conocimiento p\u00fablico, entre otros.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el desaf\u00edo no es solamente tecnol\u00f3gico. Es, sobre todo, en derechos y pedag\u00f3gico. La expansi\u00f3n de la IA puede profundizar modelos educativos centrados en la productividad, la medici\u00f3n y la estandarizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n puede reducir el aprendizaje a tareas automatizables y desplazar aquello que constituye la esencia de la experiencia educativa: el encuentro humano, la conversaci\u00f3n, la sensibilidad, la creaci\u00f3n y la construcci\u00f3n colectiva de sentido.<\/p>\n\n\n\n La universidad no est\u00e1 llamada a formar personas expertas solamente en formular instrucciones a una plataforma. Su misi\u00f3n es formar sujetos capaces de comprender cr\u00edticamente el mundo, imaginar alternativas e intervenir en la transformaci\u00f3n de sus realidades. Ninguna m\u00e1quina puede sustituir plenamente la deliberaci\u00f3n \u00e9tica, la experiencia situada, la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica, el cuidado del otro y la otra, y la responsabilidad frente a los problemas comunes.<\/p>\n\n\n\n Por esa raz\u00f3n, lejos de desaparecer, el papel de las maestras y los maestros se fortalece. Educar es acompa\u00f1ar procesos de interpretaci\u00f3n, discernimiento, creaci\u00f3n y compromiso. La IA puede apoyar m\u00faltiples tareas acad\u00e9micas, pero no reemplaza la dimensi\u00f3n afectiva, \u00e9tica y pol\u00edtica de la relaci\u00f3n pedag\u00f3gica. La educaci\u00f3n se construye desde la confianza, el di\u00e1logo, la experiencia compartida y el reconocimiento de la otredad.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n debemos defender una investigaci\u00f3n cr\u00edtica y socialmente comprometida. La IA puede ampliar nuestras capacidades para organizar informaci\u00f3n, identificar relaciones y explorar problemas complejos. Pero igualmente puede consolidar conocimientos homog\u00e9neos, descontextualizados y ajenos a las realidades de nuestros territorios. Desde Am\u00e9rica Latina, el Caribe y el sur global necesitamos producir tecnolog\u00edas y saberes situados, fortalecer metodolog\u00edas participativas y construir redes p\u00fablicas de cooperaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n\n\n\n No toda innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica constituye un avance social. La universidad tiene la obligaci\u00f3n de pensar en los derechos, los l\u00edmites y decidir qu\u00e9 tecnolog\u00edas necesita la sociedad, bajo qu\u00e9 principios deben desarrollarse y al servicio de qu\u00e9 horizonte civilizatorio deben orientarse. Innovar tambi\u00e9n significa cuidar la vida, proteger la democracia, reconocer la diversidad de saberes y garantizar que nadie quede excluido.<\/p>\n\n\n\n La discusi\u00f3n sobre inteligencia artificial es, en el fondo, una disputa por el tipo de sociedad que queremos construir. Si dejamos sus decisiones exclusivamente en manos del mercado, profundizaremos desigualdades y dependencias. Si fortalecemos la universidad p\u00fablica, la soberan\u00eda en ciencia y tecnolog\u00eda y el conocimiento abierto, podremos convertirla en una herramienta para ampliar las capacidades humanas.<\/p>\n\n\n\n Nuestra tarea es problematizar a la IA, gobernarla democr\u00e1ticamente y ponerla al servicio de la justicia social. El por-venir de la UPN depender\u00e1 de nuestra capacidad para preservar aquello que hace insustituible a la educaci\u00f3n: formar personas cr\u00edticas, sensibles, solidarias y comprometidas con la vida. Esa es la tarea hist\u00f3rica que hoy convoca a nuestra comunidad.<\/p>\n\n\n\n Para finalizar, resaltamos que estamos ante la presencia de una conciencia inc\u00f3moda que produce desasosiegos implacables por la b\u00fasqueda de comprensiones filos\u00f3ficas, antropol\u00f3gicas y pedag\u00f3gicas que nos permitan dar respuesta a las dificultades y riesgos que concita la IA ante la mercantilizaci\u00f3n del conocimiento y la precarizaci\u00f3n del pensamiento. Por ello, tendremos como universidades que estar atentas ante la construcci\u00f3n de nuevas formas de movilizaci\u00f3n incentivadas por un deseo de justicia social, de autonom\u00eda y saber, de investigaci\u00f3n y cultura.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n<\/div>\n\n Es nuestra responsabilidad como rectores de las universidades, promover una academia humanista, cr\u00edtica, plural y en defensa de la vida, por sobre cualquier inter\u00e9s personal y pol\u00edtico. Que la Universidad se constituya en un espacio para el pensamiento l\u00facido, sensible y comprometido.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n
cambia a las personas que van a cambiar el mundo\u201d.
Paulo Freire<\/strong><\/p>\n\n<\/div>\n\n\n